Industria 4.0, transformación digital y digitalización: estas iniciativas de cambio están en boca de todos en Internet y, a veces, resulta difícil saber si son tan importantes como parecen o si no son más que palabras de moda.

Pero el cambio está al caer, si es que no ha llegado ya.
Entonces, ¿qué es exactamente la transformación digital? La transformación digital es el cambio asociado a la aplicación de la tecnología digital para transformar los procesos industriales manuales en digitales.
Va más allá de la mera implantación de soluciones digitales; se trata de un cambio cultural radical. Todo ello se enmarca en la Industria 4.0, en la que las empresas están adoptando prácticas digitales a un ritmo vertiginoso.
De hecho, el 76 % de los fabricantes industriales cree que adoptará la Industria 4.0 en los próximos cinco años. Estos conceptos van más allá de las simples palabras; implican mejorar las competencias del personal, modificar la estructura laboral y transformar las operaciones.
¿Por qué las empresas están adoptando rápidamente las tecnologías digitales? Desde la reducción de costes y errores hasta formas de comunicación más sencillas, estas tecnologías ofrecen multitud de ventajas. Las palabras no valen nada, pero las cifras previstas dan una idea de la magnitud de lo que está ocurriendo: las empresas de productos industriales prevén un aumento del 35 % en los ingresos, una reducción del 43 % en los costes y un incremento del 56 % en la eficiencia simplemente con la implantación de soluciones digitales.
A pesar de todas estas ventajas, McKinsey ha constatado que, aunque el 84 % de los directores generales participan y están comprometidos con el cambio transformador, el 45 % de los empleados de primera línea de las grandes empresas lo consideran más complicado. Quizá te preguntes por qué existe tanta resistencia a la transformación digital, teniendo en cuenta todos los efectos positivos que se prevén.
Hay una respuesta fundamental que a menudo se olvida en medio del alboroto que rodea a este tema: las personas son el principal motor del cambio. En definitiva, la transformación digital depende de las personas. Debemos fijarnos en cómo reaccionan las personas ante la transformación digital.
¿A qué se debe esta disparidad? Para encontrar la respuesta, debemos analizar la psicología que subyace a la transformación digital.
Empecemos por analizar la edad media de los trabajadores del sector manufacturero. Según la encuesta de 2016 de la Oficina de Estadísticas Laborales, la edad mediana es de 44,5 años y la mayoría de los trabajadores tienen entre 45 y 54 años. En plena transformación digital del sector manufacturero, nos encontramos ante personas que se han adaptado a la tecnología digital, no ante nativos digitales.
Hay varios factores que explican la diferencia entre estos dos grupos.

La alfabetización digital es un tema importante. A algunas personas que se inician en el mundo digital les puede llevar un poco de tiempo aprender las funciones básicas de un dispositivo inteligente, mientras que los «nativos digitales» suelen ser capaces de coger un iPad y conocer la mayoría, si no todas, las funciones y trucos sin necesidad de formación ni instrucciones. Al mismo tiempo, existe una gran diferencia cultural entre una generación que ha utilizado tecnología avanzada durante la mayor parte de su vida y una generación más mayor que ha tenido menos experiencia con ella.
Otro factor es que el cambio resulta difícil, sobre todo para quienes se adaptan a lo digital: nuestro cerebro está programado de tal manera que nos cuesta afrontar las alteraciones en nuestros hábitos cotidianos. Especialmente cuando un trabajador ha estado haciendo las cosas de una determinada manera durante la mayor parte de su vida laboral, esas acciones se convierten en hábitos y los hábitos son difíciles de romper.

Esto tiene que ver con el funcionamiento del cerebro: las acciones habituales no requieren esfuerzo y consumen poca energía en el día a día. Esto deja energía libre para que la corteza prefrontal procese nueva información y tome decisiones más complejas en la vida cotidiana. Cuando un lugar de trabajo se somete a una transformación digital, los trabajadores suelen tener que cambiar sus hábitos para adaptarse a estos nuevos procesos empresariales digitales.
¿Cómo se puede mitigar el efecto duradero de un hábito arraigado? Veamos algunas formas de facilitar la transición hacia la transformación digital:
- Implementa la transformación en herramientas con las que ya estén familiarizados, por ejemplo, en iPhones, iPads o aplicaciones diseñadas de forma que resulten familiares a los usuarios.
- Los pasos deben ser sencillos y claros. Ayudamos a simplificar lo que los empresarios quieren que hagan los trabajadores para que resulte lo más sencillo posible.
- Aporta un beneficio directo a los usuarios. Con Parsable, los trabajadores no tienen que separar la recopilación de datos de la ejecución del trabajo. Esto significa que los datos se recopilan más fácilmente y el trabajo se realiza más rápido.
- Solicita opiniones de forma continua, tanto a través de la solución digital como en persona. Puedes hacer que los trabajadores se sientan parte del proceso, teniendo en cuenta su necesidad de hablar sobre el cambio que se está produciendo y de ver cómo se ponen en práctica sus sugerencias.
La transformación digital es tan difícil como cualquier otro cambio. En el fondo, la transformación digital depende por completo de las propias personas. La resistencia al cambio digital puede deberse a pura terquedad, pero también tiene que ver con la forma en que nuestro cerebro está programado para seguir acciones y patrones habituales.
Si aún tienes curiosidad, echa un vistazo a nuestra infografía sobre la Industria 4.0 para ver cómo las empresas utilizan Parsable para llevar a cabo una transformación rápida, de forma que facilite a quienes adoptan la tecnología digital la transición hacia una nueva forma de trabajar.












