TipoBoletín informativo

Publicadoel 10 de octubre de 2017

Temas

  • Planificación de recursos empresariales (ERP)
  • Trazabilidad de materiales de ShopVue

Intercambio electrónico de datos, o EDI, lleva casi cuatro décadas formando parte de diversas cadenas de suministro. Desde que la Ford Motor Company lo introdujo en 1983, los proveedores han venido recibiendo los calendarios de producción y/o las órdenes de compra por vía electrónica.Poco después, se exigió a los proveedores que remitieran alertas de envío (ASN, por sus siglas en inglés) junto con las facturas electrónicas. La longevidad de la tecnología EDI se debe a su capacidad para reducir drásticamente los costes de las operaciones comerciales.  Los estudios realizados por el Automotive Industry Action Group en la década de los noventa determinaron que los costes de procesar manualmente una orden de compra entre el cliente y el proveedor se redujeron de 0,75 a 1 dólar gracias al uso del EDI.

En la actualidad, existen más de 250 conjuntos de transacciones EDI comerciales que facilitan el intercambio de información sobre transporte, préstamos para estudios, tasaciones inmobiliarias, hipotecas, aduanas y asistencia sanitaria. El 70 % de los documentos comerciales contiene los mismos datos, que se introducen una y otra vez entre el cliente y el proveedor.  Cuando el EDI sustituye a la introducción manual de datos mediante correo postal, fax, correo electrónico o incluso transmisiones EDI independientes, se reduce el tiempo de tramitación de los pedidos, mejora la precisión y se acorta el plazo de entrega. Además de la infraestructura ERP, muchas cadenas de suministro aprovechan el EDI, y cada vez son más las que se están replanteando el uso de la RFID.

La tecnología RFID en sí misma no es «nueva».Desarrollada para su aplicación comercial en la década de los noventa, en el año 2000 se proclamó que la RFID sería «la próxima gran novedad», llegando incluso a considerar obsoleto el código de barras.Sin embargo , las primeras aplicaciones de la RFID resultaron ser caras, inestables y carentes de un retorno de la inversión fiable.  Hoy en día, la tecnología RFID está encontrando su lugar. El seguimiento de activos y/o contenedores de gran valor, la recopilación de datos de trazabilidad, la gestión del control de calidad y la prevención de errores en los envíos son algunos ejemplos de la fiabilidad y el valor que puede aportar la tecnología RFID.

Los componentes básicos de una implantación de RFID incluyen etiquetas y antenas RFID, lectores y portales, y middleware.Una etiqueta RFID consta de un chip minúsculo y una antena, lo que se denomina «circuito integrado».Esta etiqueta también puede formar parte de una etiqueta con código de barras que se puede adherir o insertar en un producto, un activo o en contenedores como, por ejemplo, cajas y palés. Algunas etiquetas almacenan información estática, como el identificador de un contenedor; a otras se les puede asignar información variable, como el código electrónico de producto, datos GS1, etc., que los lectores RFID pueden leer, rastrear o a la que pueden añadir datos. Los lectores o portales son dispositivos fijos o móviles conectados a la red, con antenas que envían energía, datos y comandos a las etiquetas. Aunque a menudo se pasa por alto, el middleware RFID filtra, gestiona y transmite los datos entre la etiqueta y el sistema de back-end.

El EDI es una tecnología obligatoria en diversas cadenas de suministro desde hace muchos años, y cada vez son más las empresas que están evaluando la tecnología RFID-EDI para optimizar sus procesos y eliminar los errores.¿Cómo sería si el EDI y la RFID se combinaran para mejorar aún más las operaciones de un fabricante?

Incorporación de la tecnología RFID en un proceso de EDI puede reducir aún más el trabajo manual, automatizar procesos y mejorar el cumplimiento normativo entre el proveedor y el cliente, por ejemplo:

  • Garantizar que se carguen los contenedores correctos en los camiones adecuados con destino a los clientes
  • Impresión automática de etiquetas y documentos de envío
  • Actualización de los ASN de EDI con códigos de contenedores de envío en serie verificados
  • Seguimiento de contenedores y RTI
  • Y algún día, las etiquetas RFID podrían incluso generar eventos EPCIS que se pudieran rastrear a nivel mundial

Llevando esta idea un paso más allá, si el cliente utilizara RFID y EDI, podría recibir un ASN y los datos se cruzarían con su orden de compra. Al recibir un envío, en lugar de escanear y contar manualmente el pedido, podría recibir los palés a través de un portal RFID y los materiales se verificarían automáticamente en su sistema cotejándolos con la orden de compra y el ASN antes de incorporarlos al inventario. Tras esta triple verificación satisfactoria, su sistema generaría una notificación de pago EDI 820.

Nuestro sector seguirá evolucionando y surgirán nuevas tecnologías. Pero si algo hemos aprendido es que existen algunas soluciones tradicionales de probada eficacia que podemos aprovechar ya.