Una versión de este artículo se publicó originalmente en Food Logistics.
A pesar de las perturbaciones y la incertidumbre que la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha generado en el sector manufacturero, los niveles de crecimiento y actividad se mantienen sólidos, con avances considerables en los últimos meses. Sin embargo, aunque el crecimiento sigue adelante, se ha ralentizado, y esta desaceleración nos recuerda que el sector no ha superado, ni mucho menos, las dificultades provocadas por la pandemia, a pesar de que la economía está empezando a reabrirse poco a poco.
En el sector de la industria alimentaria, hay dos retos a los que se enfrentará en los próximos meses: uno es aumentar la productividad y ampliar la capacidad de producción, y el otro es garantizar la seguridad de los trabajadores.
En cuanto a la demanda en el sector alimentario, el verdadero reto radica en interpretar los comportamientos de los consumidores y adaptarse en consecuencia. Por encima de todo, exige a los fabricantes encontrar formas de ser más eficientes, ya sea para compensar los márgenes más reducidos debido a la menor demanda o para aumentar la producción con el fin de satisfacer una mayor demanda. En materia de seguridad, reducir el riesgo de una posible propagación viral en las naves de producción no solo es vital para la salud y el bienestar de los trabajadores, sino también fundamental para la continuidad del negocio; al fin y al cabo, son los trabajadores humanos los que resultan imprescindibles para mantener en funcionamiento las plantas de fabricación, no los robots.
La seguridad y la eficiencia son, con diferencia, los dos factores más importantes para ayudar a los fabricantes de alimentos a capear la tormenta provocada por la COVID-19 y sus repercusiones económicas. Si bien es cierto que las políticas de seguridad y las estrategias empresariales inteligentes contribuirán a reforzar la seguridad y la eficiencia, los avances tecnológicos —en concreto, aquellos diseñados para apoyar y potenciar el trabajo humano— serán un elemento fundamental en este proceso.
Satisfacer eficazmente el aumento de la demanda y compensar los costes de forma eficiente
La falta de demanda de determinadas categorías de alimentos no es un problema; el problema, en muchos casos, es el aumento repentino de la demanda. Una tendencia de consumo a la que deben hacer frente los fabricantes de alimentos es el hecho de que, ahora, las personas simplemente necesitan más productos alimenticios en sus hogares, como consecuencia de la reducción de las opciones para comer fuera, así como de las circunstancias del teletrabajo, que hacen que la gente consuma la mayor parte de sus comidas en casa. Por otro lado, está la situación contraria: con la disminución del consumo fuera de casa que se produce al aumentar el distanciamiento social, algunos productos alimenticios y bebidas están sufriendo un impacto negativo en sus márgenes. En definitiva, los fabricantes de alimentos se encuentran en una de estas dos situaciones, y en ambas deben aumentar la eficiencia de la producción para adaptarse mejor a los cambios en la demanda.
En el caso de las plantas de fabricación de alimentos complejas, el aumento de la producción no puede llevarse a cabo simplemente pulsando un botón: requiere un esfuerzo específico por parte de toda la planta y ajustes en todos los procesos que crean el producto final o que intervienen en su elaboración.
La tecnología para trabajadores conectados ayuda a los trabajadores del sector manufacturero a realizar su trabajo de forma más eficaz y les permite realizar ajustes rápidos para aumentar la producción. En primer lugar, digitaliza los procedimientos operativos estándar (SOP) en papel, de modo que los trabajadores gozan de mayor movilidad y están más conectados con sus compañeros. A través de los SOP, la tecnología guía las aportaciones y acciones humanas para garantizar que cada tarea se realice correctamente en todo momento. Este es un paso clave para garantizar una mayor eficiencia y un ritmo de producción más rápido; además, ayuda a orientar a los trabajadores sobre nuevos procesos o formas de abordarlos, con instrucciones integradas directamente en la plataforma, con el fin de lograr un mayor rendimiento.
En el proceso de fabricación de alimentos también se produce una cantidad increíble de desperdicio de alimentos y recursos, lo que limita la cantidad total de producto final que se puede distribuir y vender. Gran parte de ese desperdicio se debe a errores humanos en el proceso de fabricación, en los que los trabajadores o bien no habían recibido la formación adecuada, o bien no sabían cómo abordar el trabajo, o bien no se dieron cuenta de que lo estaban haciendo mal.
De hecho,un estudio reciente ha reveladoque el error humano representa casi el 11 % del desperdicio de alimentos en la industria transformadora. En cierto modo, la tecnología para trabajadores conectados es como tener a un mentor a tu lado mientras trabajas.
Todo se reduce a la coherencia y la ejecución, y a asegurarse de que todo el mundo haga lo que debe hacer. Un lote de alimentos en mal estado supone un desperdicio de materias primas, recursos, energía, tiempo y dinero. Si ese lote sale de la planta de producción y llega al almacén, recuperarlo conlleva un gasto considerable. ¿Y lo peor? Si llega a las estanterías de las tiendas, es necesario realizar una retirada del mercado, lo cual no beneficia a ninguna marca. La reducción del desperdicio alimentario es valiosa para cualquier fabricante de alimentos, tanto si su objetivo es aumentar la producción como si busca ahorrar en ineficiencias para compensar la falta de demanda.
Datos que aportan mayor visibilidad
Otro aspecto interesante de la tecnología para trabajadores conectados es que captura y recopila datos operativos, lo que, en última instancia, proporciona a la dirección una visión más clara de la eficacia de la producción y del rendimiento general.
Sin tecnología, la introducción manual de datos resulta complicada y, a menudo, puede dar lugar a que se falsifiquen los datos.
La tecnología para trabajadores conectados te ayuda a procesar datos detallados con rapidez, sin necesidad de toda la información, los recursos y los traspasos de tareas a diferentes personas que podrían producirse si se hiciera de forma manual. En definitiva, esta tecnología ayuda a los fabricantes a resolver problemas menores, y lo bueno de resolverlos es que, a menudo, los problemas menores dan lugar a problemas mayores que afectan directamente a la producción.
Aprovechar la información que aporta la tecnología para detectar, por ejemplo, que una boquilla de una máquina de llenado no funciona correctamente, ayuda a los fabricantes a resolver un problema menor en la máquina de llenado antes de que genere problemas adicionales en el proceso de llenado en su conjunto. El tiempo de inactividad de la producción (echa un vistazo a estas interesantes estadísticas sobre el tiempo de inactividad) derivado de un mal funcionamiento del proceso acaba mermando la capacidad de producción, por lo que minimizar ese riesgo es fundamental en el entorno incierto y volátil actual.
Aumento de la capacidad de producción
Por último, todos los fabricantes de alimentos cuentan con una capacidad nominal determinada en sus procesos y líneas de producción, pero el uso de la información que proporciona la tecnología de «trabajador conectado» para reducir las pérdidas de rendimiento que se producen en dichas líneas puede traducirse en una mayor capacidad de producción. Por ejemplo, si un fabricante de alimentos cuenta con una línea de producción de tarros, pero su capacidad se sitúa en el 80 %, es posible hacer frente a un aumento de la demanda que requiera una mayor producción eliminando algunas pérdidas de producción. Aumentar la capacidad incluso en un 5 % podría significar que la demanda se satisfaga en cuestión de semanas o un par de meses, en lugar de varios meses. La tecnología de «trabajador conectado» ayuda a las organizaciones a encontrar nuevas formas de eficiencia en la producción, señalando las áreas que podrían mejorarse, sin necesidad de abrir otra línea de producción para satisfacer la demanda, lo que supone un ahorro de recursos y gastos.
Velar por la salud de los trabajadores
La tecnología para trabajadores conectados no solo permite a las plantas de fabricación mejorar la eficiencia de la producción, sino que también ofrece la ventaja añadida de poder garantizar una mayor seguridad de los trabajadores y el cumplimiento de los procedimientos de seguridad. Los procedimientos operativos estándar (SOP) integrados en la tecnología pueden alertar y recordar a los trabajadores que deben llevar mascarillas o mantener el distanciamiento social. Además, dado que la tecnología también recopila todos los datos operativos de una planta, si un trabajador de la planta contrae el virus, resulta más fácil determinar quiénes en la planta han estado en contacto con esa persona o han trabajado en la línea de producción con ella.
La tecnología desempeñará un papel fundamental a la hora de ayudar a los fabricantes de alimentos a reforzar la resiliencia de sus negocios durante el próximo año. Los tiempos de incertidumbre exigen una mayor agilidad operativa en el sector manufacturero, y la tecnología puede proporcionarla.











