Dentro de cuatro años, los millennials representarán el 75 % de la población activa mundial, pero son los que menos probabilidades tienen de elegir el sector manufacturero como primera opción profesional. Y, además, esta generación, tan versada en el ámbito digital, espera que se le proporcione la tecnología necesaria para realizar su trabajo y ser más productiva; y, francamente, la mayoría de los fabricantes no están a la altura de sus expectativas.
En nuestro último episodio del podcast «Conquering Chaos: A Show for Manufacturing Leaders», el experto en trabajo conectado y presentador del podcast, Josh Santo, charla con Jake Hall, también conocido como «The Manufacturing Millennial», para comprender cómo la tecnología está influyendo en la toma de decisiones y la búsqueda de empleo de esta generación en el ámbito industrial. Su conversación se centra en las ventajas de la automatización y la fabricación de alta tecnología, así como en las medidas que pueden adoptar las empresas para avanzar hacia las fábricas inteligentes y la Industria 4.0, y en el papel que todo ello desempeña a la hora de atraer y retener a los jóvenes talentos.
Aquí tienes un resumen del episodio del podcast.
¿Qué buscan los millennials y la Generación Z a la hora de buscar trabajo?
Tradicionalmente, cuando las generaciones más jóvenes piensan en la industria manufacturera, se imaginan una fábrica sucia y ruidosa con coches circulando por las cadenas de montaje. En su mente, hay humo, la fábrica está a oscuras y las luces parpadean. Pero la industria manufacturera no es eso. Detrás de las cámaras hay mucho más de lo que la mayoría de la gente cree.
Para los fabricantes que desean captar la atención de los jóvenes talentos, es fundamental ayudarles a comprender que el sector no se limita a las cadenas de montaje, los robots y la soldadura. Existe el Internet de las cosas (IoT), la fabricación aditiva, la impresión 3D, la monitorización de datos, la cadena de bloques y mucho más. Gran parte de la tecnología más puntera del mundo se utiliza en el sector manufacturero, y dar a conocer este hecho es clave.
Si lo piensas bien, algunas de las empresas más prestigiosas para trabajar, como SpaceX, son, técnicamente, fabricantes. La pandemia ha centrado nuestra atención en empresas como Pfizer y Johnson & Johnson, empresas farmacéuticas que dependen en gran medida de la fabricación. El sector se está convirtiendo en tema habitual de conversación, lo que, a largo plazo, solo puede repercutir positivamente en la captación de talento.
¿Cómo pueden las nuevas tecnologías atraer a las generaciones más jóvenes al sector manufacturero?
Por supuesto, una cosa es hablar del uso de la tecnología en el sector y otra muy distinta es implementar soluciones de verdad. Según Hall, los equipos industriales de las plantas de producción tienen una antigüedad media de 22 años. La mayoría de la gente no tiene un coche tan viejo, desde luego no tiene un móvil tan viejo y puede que ni siquiera viva en una casa o un piso tan viejo. Sin embargo, utilizan equipos de fabricación que no han cambiado en décadas. Además, sigue siendo habitual encontrar procedimientos en papel, listas de comprobación y datos que se recogen a mano y se registran en papel. Pero las modernas herramientas electrónicas actuales son la respuesta para ayudar a salvar esa brecha.
Los fabricantes deben averiguar cómo integrar las nuevas tecnologías en sus procesos operativos de fabricación, que ya han demostrado su eficacia.
Hay formas de modernizar un producto antiguo o de modificar la forma en que se lleva a cabo un proceso para hacerlo más atractivo para la próxima generación.
Es tan sencillo como tomar un procedimiento o una lista de comprobación en papel y recrearlo en un formato digital para dispositivos móviles, lo que mejora la eficiencia operativa y la visibilidad.
Los fabricantes con visión de futuro están aprovechando las nuevas tecnologías para mejorar sus operaciones de fabricación. Ya han comenzado a implementar tecnologías para sacar partido del IoT, la Industria 4.0 y otras ideas de las que se lleva hablando años, pero que no siempre han resultado viables desde el punto de vista de los costes o los recursos.
La fabricación aditiva, por ejemplo, ha pasado de las máquinas para aficionados que cuestan 5.000 dólares y sirven para imprimir pequeñas piezas de plástico a la impresión 3D a gran escala de titanio para carcasas de pinzas de freno. Hall describe cómo «literalmente, los cohetes que van a viajar al espacio se están imprimiendo en 3D en lugar de someterse a procesos de fabricación sustractiva».
La conclusión principal es que las empresas que no estén dispuestas a implantar nuevas tecnologías o a adaptar sus procesos corren el riesgo de perder relevancia en los próximos años o, lo que es peor, de no poder contratar ni retener a los trabajadores que mantienen a flote sus fábricas.
Para obtener más información sobre cómo atraer y retener a la generación más joven de trabajadores de la Generación Z y los millennials, escucha el episodio completo del podcast.











