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Publicadoel 16 de noviembre de 2017

Temas

  • Planificación de recursos empresariales (ERP)
  • Trazabilidad de materiales de ShopVue

Los numerosos casos de contaminación alimentaria han mantenido en el punto de mira la detección, la respuesta, la recuperación y la prevención de las retiradas de productos alimenticios. Y la trazabilidad en materia de seguridad alimentaria ha sido un tema candente dentro de la cadena de suministro este año. La FDA no publicó el primer conjunto de normas de la FSMA hasta este mes de septiembre. Como consecuencia, los fabricantes comienzan el nuevo año trabajando para cumplir con la normativa. A esto se suman las preocupaciones sobre la gestión de los alérgenos y las sustancias químicas presentes en los envases alimentarios. Por lo tanto, es posible que en 2017 se impulse la seguridad alimentaria más allá del procesamiento, extendiéndola al etiquetado y al envasado. ¿Cómo lograremos la trazabilidad en materia de seguridad alimentaria?

El embalaje pasa a primer plano

Hasta ahora, la mayoría de las medidas de seguridad alimentaria se han centrado en el origen y la preparación de los alimentos. Por ello, el envasado no ha ocupado un lugar destacado en el debate sobre la seguridad alimentaria. Y ello a pesar de que se trata de un componente fundamental para la seguridad de los productos de consumo. El envasado y el etiquetado de los alimentos plantean casi tantos problemas de calidad como su procesamiento. La falta de información sobre los ingredientes y las sustancias químicas utilizadas en los envases y embalajes pueden afectar a la seguridad. Todos estos aspectos son fundamentales para la seguridad de nuestros alimentos. En consecuencia, cada uno de ellos ha atraído la atención tanto de los consumidores como de las autoridades reguladoras y los medios de comunicación.Estas preocupaciones siguen repercutiendo a lo largo de toda la cadena de suministro. De cara al futuro, los fabricantes de alimentos deberían revisar las normas e iniciar evaluaciones de riesgos. En concreto, la evaluación de sus proveedores de envases debería ser una prioridad. Para algunos fabricantes, los esfuerzos por rastrear el origen de los ingredientes a lo largo del proceso de elaboración podrían ya no ser suficientes. Es posible que los registros de trazabilidad también tengan que incluir información sobre sus envases.El sector de la alimentación y las bebidas sigue optimizando y automatizando la calidad y la trazabilidad. Por ello, la demanda también crecerá para el sector del embalaje. Las grandes empresas de bienes de consumo envasados han empezado a ver las señales de lo que se avecina. Como resultado, han creado la Alianza para la Seguridad Alimentaria en el Embalaje. Esta organización es un comité técnico del IoPP (Instituto de Profesionales del Embalaje). Su iniciativa ha desarrollado modelos HACCP para las distintas categorías de materiales de embalaje. Concretamente, cartones, plásticos rígidos, etiquetas troqueladas y apilables, y latas compuestas.

El impacto de la globalización

No debería sorprender que la globalización de la distribución alimentaria vaya en aumento. Por ello, es más importante que nunca tener en cuenta el papel fundamental que desempeña el envasado en la seguridad alimentaria. En los próximos años, los proveedores de envases podrían enfrentarse a una mayor demanda de datos de trazabilidad. Además, es de esperar que se les exija que cumplan con nuevas normas de seguridad y calidad. Asimismo, los requisitos de certificación de la GSFI podrían convertirse en la norma para poder poder operar en el mercado.Es seguro afirmar que la seguridad alimentaria será igual de de importante en el nuevo año de lo que ha sido en años anteriores. Seguiremos viendo cómo las normas y los requisitos se van extendiendo por todo el sector. Estas normas afectan a los fabricantes de alimentos y a los proveedores que les dan soporte. Los clientes animarán, si no obligan, a las empresas a seguir las directrices de la FEMA.

La tecnología al rescate

Sin embargo, el sector tecnológico ha ido desarrollando soluciones para ayudar a las empresas a cumplir con la normativa. Entre estas soluciones se incluyen el seguimiento de los ingredientes «del campo a la mesa» o las plataformas de trazabilidad completa. Como resultado, los fabricantes de alimentos y bebidas disponen de herramientas para acceder a una trazabilidad fundamental en materia de seguridad alimentaria. El sector obtiene una mayor visibilidad del inventario, una recopilación automatizada de datos y procesos optimizados. Artículo de Amanda M. Smith, Radley Corporation