Por primera vez en los últimos 14 años, el Ejército de los Estados Unidos no alcanzó su objetivo de reclutamiento en 2018. No se quedó corto por un pequeño margen, sino que se quedó por debajo en más de un 8 %. El año pasado también se jubilaron miles de soldados veteranos debido a la edad, a los criterios de control de retención y a las bajas por motivos médicos. En un momento en el que Estados Unidos busca ampliar rápidamente el tamaño de sus fuerzas armadas, el Ejército se está quedando muy por debajo de lo esperado.
Esto se vuelve aún más problemático cuando se analiza quiénes son los que abandonan las filas del ejército. La mayoría son profesionales de alto rendimiento atraídos por oportunidades laborales fuera del ejército, un talento que las Fuerzas Armadas necesitan retener a toda costa.
Entonces, ¿qué está haciendo el ejército para atraer y retener a una nueva generación de talentos con el fin de completar sus filas? Puede prometer prestaciones educativas, ofrecer incentivos económicos y salpicar sus anuncios con bandas sonoras diseñadas para motivarte a alistarte.
Pero el factor más importante para atraer al talento que necesita es la capacidad de demostrar que se trata de una trayectoria profesional viable para la generación moderna, para la que lo digital es una prioridad. Y eso empieza por proporcionarles las herramientas y la tecnología a las que están acostumbrados en su vida civil.
Aunque el Ejército recurre a su pasado en busca de inspiración para sus uniformes, debe mirar hacia el futuro, ya que se enfrenta tanto a amenazas nuevas como a otras ya conocidas. Muchos de los procedimientos militares que se llevan a cabo hoy en día sobre el terreno se desarrollaron entre los años 50 y 80, y no es porque funcionen bien por lo que se han mantenido. Más bien, es porque estas políticas están profundamente arraigadas y son difíciles de eliminar y sustituir.
Esa no es una razón suficiente para que nuestros soldados sigan luchando en la guerra de ayer.
En los últimos años, el Ejército ha perdido su experiencia en combate. Al recorrer un pasillo del Pentágono, es tan probable ver a militares de alto rango con mangas lisas como con insignias de servicio de tiempos de guerra en las mangas. En los rangos intermedios y subalternos, aún menos. El reto, pues, consiste en cómo conseguir que los soldados subalternos rindan como veteranos curtidos; las pocas semanas de entrenamiento básico y adoctrinamiento no son suficientes.
Pensar en lo digital como prioridad, desde el mantenimiento hasta la formación
Si te pasas por las filas de un parque móvil, es más probable que veas a los soldados con sus teléfonos móviles que hojeando un manual de campo o técnico. Es hora de aprovechar lo que los soldados ya tienen en sus manos: sus dispositivos móviles.
Imagina que se eliminara el papel del parque móvil. Ya no habría que hacer cola para que una impresora de mantenimiento averiada imprimiera lentamente los formularios 5988 que hay que rellenar a mano, solo para que luego esos datos se volvieran a introducir en un ordenador… si es que se hace.
Imagina que se pudiera reducir la variabilidad dando a los soldados instrucciones claras y concisas, con fotos y vídeos a modo de guía, de modo que incluso el soldado con menos experiencia pudiera acercarse a un HMMWV y encargarse de su mantenimiento como un campeón, y hacerlo rápidamente.
Y lo que es aún mejor, imagina que los soldados puedan colaborar con sus técnicos de mantenimiento y que los supervisores puedan seguir todos los procesos del parque móvil en tiempo real. Los dispositivos móviles de los soldados se actualizarán automáticamente con las revisiones y los servicios de mantenimiento preventivo necesarios, y sus datos, así como las solicitudes de mantenimiento y de piezas, se cargarán automáticamente en el Sistema Estándar de Mantenimiento del Ejército. Se realizará un seguimiento de las piezas o los vehículos que fallan con mayor frecuencia, de modo que se pueda mantener el stock adecuado a mano en lugar de esperar a piezas que podrían «perderse» durante el envío.
Pero eso no es todo. Imagina que se impartiera a todos los soldados una formación estandarizada en tareas esenciales para la misión: se acabarían las excusas sobre las diferencias en las experiencias formativas entre las distintas unidades. Los sargentos podrían compartir fácilmente entre unidades los tiempos de entrenamiento y otras buenas prácticas, lo que ahorraría tiempo y garantizaría que todas las formaciones recibieran el mejor material.
Las tecnologías para trabajadores conectados, como Parsable, podrían utilizarse como herramienta de formación para una persona o un equipo, así como para tareas colectivas de preparación para la certificación; posteriormente, podrían emplearse para evaluar el cumplimiento de dichas tareas a la hora de obtener la certificación propiamente dicha.
Apoyar a nuestros soldados, no controlar cada detalle
Las tecnologías para trabajadores conectados pueden dirigir la atención hacia información en tiempo real a la que actualmente no tienen acceso los suboficiales ni los oficiales. Pueden presentar toda esa información en un panel de control fácil de entender y personalizable, de modo que la necesidad de elaborar diapositivas de PowerPoint ilegibles para las reuniones de mando y de estado mayor pase a ser cosa del pasado, y la información esté disponible en un instante en dispositivos móviles y ordenadores.
Esta es la oportunidad de profundizar en los detalles sin caer en la microgestión y, al mismo tiempo, conceder a los soldados la autonomía que necesitan para convertirse en suboficiales competentes. Esta es la oportunidad de formar a los oficiales subalternos para que sean capaces de dirigir una organización del siglo XXI. Esta es la oportunidad de proporcionar a los altos mandos la información que necesitan para tomar decisiones importantes con rapidez. Esta es la oportunidad de garantizar que las formaciones de hoy estén preparadas para las misiones del mañana. Es hora de aprovecharla.











