Firma: Matthew Radford, consultor de implementación de MES, CAI Software, LLC
Los fabricantes buscan constantemente formas de reducir costes, lo cual no es de extrañar: la reducción de costes repercute directamente en la rentabilidad, la competitividad, la eficiencia, la sostenibilidad y el crecimiento de una empresa.
Muchos fabricantes recurren instintivamente a los recortes, lo que puede significar desde despedir a empleados hasta reducir la inversión en nuevas tecnologías. Sin embargo, estas medidas pueden minar la moral y frenar la innovación, lo que permite a la competencia tomar la delantera.
Buenas noticias: hay otras formas de ahorrar dinero que no perjudican al negocio y que, de hecho, pueden contribuir a su prosperidad. Y si los fabricantes logran reducir los costes sin que ello afecte a la moral de los empleados ni a la calidad de los productos, podrán disfrutar de varias ventajas.
Mejorar la salud financiera general de La reducción de los costes se traduce en un aumento de los márgenes de beneficio y del flujo de caja, reduce la deuda y el despilfarro, y libera recursos para que los fabricantes puedan centrarse en la innovación y el crecimiento. | Consigue una ventaja competitiva en el sector de la « |
Mejora la productividad y la eficiencia operativa de Dado que las medidas de reducción de costes suelen optimizar los procesos y eliminar las ineficiencias, las empresas manufactureras pueden beneficiarse de una mayor productividad y eficiencia, además de un ahorro de costes. | Aumenta tu resiliencia financiera en Si los fabricantes ahorran dinero y reducen gastos, estarán mejor preparados para hacer frente a imprevistos. Desde catástrofes naturales hasta crisis económicas, las empresas con estabilidad financiera son más resistentes. |
Hemos recopilado una lista de ideas que pueden ayudar a las empresas manufactureras a reducir costes sin recortar personal ni coartar la creatividad. Estas ideas suelen consistir en varias pequeñas medidas de reducción de costes que, en última instancia, se traducen en un ahorro significativo, y pueden aplicarse a empresas manufactureras de todos los sectores.
11 ideas para ahorrar costes en las empresas manufactureras
Con solo poner en práctica algunas de estas ideas para ahorrar costes, los fabricantes pueden dar un paso adelante hacia una mayor rentabilidad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque reducir costes y ahorrar dinero es estupendo, no debe hacerse a costa de la calidad de tu producto o servicio. En el competitivo panorama actual, los usuarios finales siempre deben ser la prioridad número uno.

1. Comprende mejor tus operaciones: paso a paso
Llevar a cabo una evaluación exhaustiva y realista de todas las instalaciones de fabricación es, en teoría, el primer paso a la hora de mejorar las operaciones y reducir los costes. Pero, en realidad, es prácticamente imposible saberlo todo cuando se trata de una empresa de fabricación grande y diversa. Incluso en las empresas más pequeñas, el negocio presenta innumerables matices. Como solemos decir: «Si intentas entenderlo todo, normalmente no pones nada en práctica».
Un enfoque más pragmático es lo que denominamos el «enfoque del faro». La idea consiste en empezar por un área concreta y específica del negocio y evaluar su eficiencia, sus problemas y sus oportunidades de mejora. A continuación, se elabora un plan de solución o un proyecto piloto. Después, se invita a distintos grupos a visitarlo, conocerlo, analizarlo y sugerir mejoras. Cuando las partes interesadas llegan a un acuerdo sobre el proyecto piloto, se planifica su implantación. Y, una vez completada la implantación, ya estás listo para pasar a la siguiente área de tu negocio.
2. Dar prioridad al ROI (y tener en cuenta el ROX)
Tras cualquier evaluación, es importante priorizar los resultados en función de su valor. A menudo, los fabricantes pasan varios años sin realizar una auditoría exhaustiva, lo que da lugar a procesos, procedimientos y tecnologías obsoletos. Por lo tanto, es importante adoptar un enfoque objetivo a la hora de establecer prioridades.
Los fabricantes también podrían plantearse tener en cuenta el retorno de la inversión (ROI), así como el retorno de la experiencia (ROX), como parte de su análisis. La reducción de costes debería beneficiar a los usuarios finales y proporcionarles una mejor experiencia. Si es posible reasignar fondos para invertir más en aquellas áreas que, en última instancia, mejoren la interacción con los clientes —y ofrezcan resultados cuantificables—, merece la pena estudiarlo para mejorar la posición de la empresa dentro del sector.
Por ejemplo, plantéate realizar pruebas A/B con varios modelos o procesos de producción. Al final de cada ciclo de producción, mide el retorno de la inversión (ROI).
- ¿Qué proceso supuso un mayor coste en mano de obra y tiempo de ejecución?
- ¿Qué proceso fue más rápido?
- ¿Cuál generaba menos residuos o ofrecía un producto de mayor calidad?
- ¿Qué proceso resultó más fácil de llevar a cabo?
Utiliza tu análisis para determinar cuál es la mejor estrategia, y la más rentable, de cara al futuro.
3. Aprende de tus empleados
Es imposible saber de dónde surgirá la próxima gran idea. ¿Has pensado en preguntar a los miembros de tu plantilla? Están en primera línea cada día y pueden ser una gran fuente de ideas para mejorar los procesos con el fin de generar valor, por lo que es importante recabar la opinión de los empleados que trabajan en la planta de producción.
Plantéate poner en marcha un programa de incentivos para fomentar las nuevas ideas y las aportaciones. Recompensar a los empleados con una bonificación económica o, tal vez, incluso con un porcentaje del ahorro conseguido gracias a sus ideas de mejora, son formas excelentes de estimular su disposición a buscar nuevas formas de ahorrar.
También es importante empezar a documentar estos conocimientos de un valor incalculable. Dado que se prevé que, para 2025, casi el 25 % de la población de Estados Unidos tenga 60 años o más, las empresas manufactureras perderán a muchos empleados por jubilación, por lo que es imprescindible recopilar sus conocimientos y experiencias para transmitirlos a la próxima generación de trabajadores.
4. Dar un nuevo aire a las viejas ideas
«No tires al bebé con el agua del baño».
Una frase muy habitual, y de la que los fabricantes suelen ser culpables con demasiada frecuencia.
Cuando una idea para ahorrar costes no sale exactamente como se había planeado, es posible que la abandonen por completo, sin darse cuenta de que en ella se esconde el germen de una gran idea. Las ideas originales no son necesariamente malas, y al volver atrás y reevaluar los métodos de ahorro de costes propuestos anteriormente, los fabricantes pueden dar pie a nuevas ideas o reconsiderar las antiguas, lo que inspire su puesta en práctica ahora o en el futuro. Tal y como se indica en la idea n.º 3, plantéate involucrar a tus empleados y escucharles. Aprende de tu equipo, identifica los errores del pasado y realiza las mejoras necesarias.
5. Cumplir con las normas ISO 9001
Cumplir con las normas ISO 9001 es un pequeño precio que hay que pagar para obtener una ventaja competitiva.
Tal y como afirma la Organización Internacional de Normalización (ISO):
«La norma ISO 9001 es una norma reconocida a nivel mundial en materia de gestión de la calidad. Ayuda a las organizaciones de todos los tamaños y sectores a mejorar su rendimiento, satisfacer las expectativas de los clientes y demostrar su compromiso con la calidad. Sus requisitos definen cómo establecer, implantar, mantener y mejorar continuamente un sistema de gestión de la calidad (SGC)».
Tanto si una empresa cuenta con un empleado como con 10 000, cualquier organización que desee mejorar su sistema de gestión de la calidad, cumplir con los requisitos de los clientes y con la legislación y normativa aplicables, y aumentar la satisfacción de los clientes, puede aplicar la norma ISO 9001 a sus procesos de producción. Los fabricantes pueden dar un paso más y obtener la certificación ISO 9001, algo que pueden exigir o esperar organismos reguladores externos u otras normas de cumplimiento.
En definitiva, los fabricantes que siguen las normas ISO 9001 se benefician de mejores prácticas de gestión de la calidad, clientes más satisfechos y una reducción de los costes.

6. Reducir el consumo de energía y los residuos
El consumo energético es el segundo gasto más importante en la industria manufacturera, solo superado por la mano de obra. Para reducir los costes energéticos, los fabricantes deberían empezar a tomar decisiones de producción basadas en las necesidades energéticas específicas de cada una de sus máquinas y hacerlas funcionar teniendo en cuenta las horas de máxima demanda y las de menor demanda. Poner en marcha las máquinas que más energía consumen durante las horas de menor demanda reducirá los costes de consumo energético. Siguiendo este modelo, pueden ahorrar en costes energéticos sin sacrificar la producción ni la satisfacción del cliente.
Estar muy atento a la hora de supervisar el proceso de producción y las condiciones de funcionamiento en tiempo real también es fundamental para gestionar el consumo de energía (y el aumento de los costes). A continuación se enumeran algunas formas de reducir costes y ser más respetuosos con el medio ambiente:
- Instalación de iluminación de bajo consumo
- Optimización de los compresores de aire y reparación de fugas
- Revisión o sustitución de sistemas antiguos de climatización
- Creación de un equipo de gestión energética
- Reorganización del uso de maquinaria eléctrica de alta potencia
- Aplicación de una estrategia de mejora continua
Es posible que no todas estas ideas tengan un éxito notable en tu empresa o que ni siquiera sean una opción viable. Es necesario realizar un análisis exhaustivo de tus sistemas y operaciones para identificar los mayores gastos energéticos y las oportunidades de mejora.
¿Otra ventaja? Reducir el consumo energético contribuye a que la empresa sea más respetuosa con el medio ambiente, lo que puede ser un gran aliciente para atraer a nuevos clientes o a nuevos talentos al equipo.
Un buen recurso para poner en marcha esta iniciativa es la sección de la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos dedicada ala normativa sobre fabricación.
7. Trabaja de forma más inteligente gracias a la automatización
Al automatizar o consolidar los procesos manuales repetitivos, las empresas manufactureras pueden aumentar la calidad de los productos, mejorar el rendimiento y, potencialmente, reducir los costes.
La robótica y la automatización han avanzado de forma constante desde que se introdujeron por primera vez en las fábricas a principios de la década de 1960. Hoy en día, gracias a los avances en los sensores y el aprendizaje automático, los robots son más inteligentes, versátiles y flexibles, y su coste no deja de reducirse.
Con los robots colaborativos (también conocidos como «cobots»), los trabajadores pueden interactuar de forma segura con las máquinas, que ahora pueden realizar tareas repetitivas, peligrosas y ergonómicamente complejas. El resultado es una mayor seguridad para los trabajadores y una reducción de los costes derivados de las bajas laborales.
Las pequeñas y medianas empresas manufactureras que antes no podían permitirse la robótica y la automatización están obteniendo cada vez más un retorno de la inversión positivo, a medida que disminuye el coste de la automatización y aumenta su facilidad de uso.
8. Mejorar el aprovechamiento de los materiales
Aprovechar los materiales de forma más eficiente y planificada, y reducir la producción de residuos, son prácticas esenciales para cualquier fabricante. Cuanto más material se pueda aprovechar en los productos acabados y menos residuos se generen al final de cada tirada, mayor será el rendimiento de la inversión.
Por ejemplo, puedes modificar una matriz de estampación para crear una pieza pequeña que puedas vender, cuando antes solo se utilizaba para desechar un trozo de desecho. Además, funde el material sobrante para utilizarlo en nuevas piezas (fundición, moldeo de plástico, etc.).
Ahora estás fabricando una pieza sin necesidad de utillaje, lo que reduce la cantidad de material que se desperdicia y te permite obtener ingresos de un cliente a un precio superior.
Sin embargo, es inevitable que siempre quede algún pequeño resto. ¿Y qué se debe hacer con esos restos? ¡Venderlos a los chatarreros!
Vender la chatarra a los chatarreros es una forma útil de sacar provecho del metal, las pilas y los aparatos electrónicos. Además, vender la chatarra no solo reporta beneficios económicos a los fabricantes, sino que también contribuye a garantizar un futuro mejor para la próxima generación gracias al reciclaje.
¿Tienes material sin usar? Muchos fabricantes también pueden encontrar un liquidador que se lo quite de encima y se encargue de su venta, a la vez que les permite obtener dinero en efectivo.

9. Negociar con proveedores y transportistas
Establecer relaciones duraderas con los proveedores y las empresas de transporte es fundamental para el éxito de un fabricante, pero eso no significa que haya que aceptar el primer precio que se ofrezca. Los fabricantes deben aprovechar su posición e intentar renegociar para conseguir mejores tarifas.
Las negociaciones no deben considerarse algo negativo; de hecho, pueden contribuir de manera significativa al éxito de una empresa, fomentando el respeto mutuo y aportando soluciones duraderas y de calidad, en lugar de soluciones deficientes a corto plazo que no satisfacen las necesidades de ninguna de las partes. La negociación también ayuda a evitar problemas y conflictos futuros.
10. Adopta la fabricación ajustada
La fabricación ajustada elimina o minimiza las actividades que no aportan valor en el proceso de fabricación, desde la oficina de atención al público hasta la distribución. Este enfoque se traduce en una reducción de los costes de fabricación y una mayor rapidez de comercialización, lo que ayuda a los fabricantes a alcanzar su máximo potencial. La fabricación ajustada también reduce el desperdicio, abordando aspectos como el movimiento, el inventario, el tiempo de espera, el transporte, la información, la calidad, la sobreproducción, el procesamiento y la creatividad.
Para que resulte lo más eficaz posible, la fabricación ajustada debe integrarse en la cultura de la empresa, lo que requiere trabajo en equipo y cooperación; sin embargo, en última instancia, el énfasis en la mejora continua hace que una empresa manufacturera —y sus resultados económicos— sean mucho mejores.
11. Invertir en tecnología para la gestión de existencias y las operaciones de la cadena de suministro
Las empresas manufactureras actuales pueden beneficiarse de una amplia gama de tecnologías para la gestión de inventarios y las operaciones de la cadena de suministro, diseñadas específicamente para agilizar, automatizar y optimizar los procesos a lo largo de todo el ciclo de vida de la fabricación. Desde los sistemas de gestión de almacenes (WMS) hasta los sistemas de ejecución de la fabricación (MES), la tecnología en el sector manufacturero es mejor que nunca. Gracias al uso de la tecnología, las empresas pueden realizar su trabajo de forma más rápida y eficiente, lo que les permite ahorrar costes sin sacrificar el rendimiento.
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