Hubo un tiempo en el que bastaba con optimizar las operaciones para ser más «Lean». Y esas iniciativas «Lean» ayudaron a muchos fabricantes a superar crisis financieras y recesiones económicas. La automatización de procesos y el uso de códigos de barras tuvieron un impacto significativo, pero ni siquiera la combinación adecuada de eficiencia y sistemas empresariales es suficiente ante los avances actuales. Una cosa está clara: el verdadero camino hacia el futuro de la competitividad en el sector manufacturero pasa por las nuevas tecnologías emergentes y la adaptación de tecnologías ya existentes, como la RFID.
La implantación de la tecnología RFID en la cadena de suministro lleva años siendo un tema de interés y muchos profesionales del sector están volviendo a fijarse en tecnologías y sistemas de comunicación como la identificación por radiofrecuencia. Sin embargo, muchos equipos operativos y de TI se muestran reacios a proponer a los directivos un plan que impulse un cambio basado en el éxito de una tecnología que se ha ganado tan mala reputación por ser poco fiable, cara y complicada. Ha habido una serie de ideas erróneas sobre cómo funciona la tecnología RFID, lo que ha llevado a los fabricantes a esperar un resultado milagroso, generando falsas esperanzas y decepción.
Quienes perpetúan estos mitos son multitud de proveedores y los denominados «proveedores de soluciones RFID», que se subieron al carro en la última década para entrar en el mercado de la RFID vendiendo etiquetas y lectores. En lugar de informar a sus clientes, fomentan expectativas poco realistas para cerrar el trato; lo que, en última instancia, deja a las organizaciones que han invertido millones en una tecnología que creían que resolvería sus problemas con una serie de dificultades totalmente nuevas a las que hacer frente. Es fácil entender por qué la RFID se ha ganado tan mala fama.
Verdaderamente adelantado a su tiempo, el concepto de RFID se adelantó a la sofisticación de las etiquetas, el middleware y las antenas necesarias para que la solución fuera una opción viable para la mayoría de las organizaciones. Limitada por la tecnología de la época, los entornos difíciles y el coste de fabricación, la identificación por radiofrecuencia ha tenido un lento ascenso hasta alcanzar la cima. Pero, como en la banda sonora de «Rocky», los profesionales del sector de la RFID fueron luchadores y nunca dejaron de modificar, probar y mejorar la tecnología con la esperanza de que algún día llegara su momento. Atrás quedaron las antiguas preocupaciones sobre la seguridad, la inversión, las implementaciones complicadas y la fiabilidad de las etiquetas. La RFID actual ya no es la «oveja negra», sino más bien una de las principales protagonistas en el impulso hacia una cadena de suministro conectada y se considera una de las tecnologías de fabricación fundamentales del futuro.
Antes de buscar un proveedor, asegúrate de informarte bien y de informar a tu equipo de proyecto para que tengáis unas expectativas realistas sobre lo que se puede conseguir. Recuerda evaluar todos los componentes necesarios para una solución RFID satisfactoria, no solo las etiquetas y los lectores, sino también el middleware. ¡Sin el software, lo único que harás será escanear etiquetas! Es absolutamente fundamental trabajar con alguien que esté dispuesto a adaptar una solución RFID a las necesidades específicas de tu negocio. No existe una solución RFID universal ni un método de implementación válido para todos los casos. Con objetivos realistas, un equipo comprometido y un proveedor con experiencia, puedes estar seguro de que la incorporación de tecnología RFID en su negocio no solo será una opción viable para ayudarle a destacar frente a la competencia, sino también una opción de éxito.











