Trabajador de una fábrica con casco azul y una tableta

La productividad en el entorno industrial

La productividad es el núcleo mismo de las operaciones industriales y de fabricación. Impulsarla. Sacarle aún más partido. Gran parte del debate sobre la productividad en los últimos años se ha centrado en la tecnología, a medida que los directores de planta y los responsables de operaciones se dan cuenta de que las operaciones de fabricación están cada vez más impulsadas por la tecnología. Sin embargo, también existe consenso en que el trabajador de primera línea en la planta de producción sigue siendo fundamental para la productividad. 

Como responsable de operaciones que toma a diario decisiones relacionadas con la eficiencia de tu planta o región, debes comprender las tecnologías y cómo pueden beneficiar tanto a tu planta como a tu personal. Una categoría en auge y cada vez más esencial es la tecnología para trabajadores conectados. 

Si quieres saber más sobre la relación entre los trabajadores de primera línea y la tecnología, y cómo se puede aprovechar esa relación para impulsar la productividad en todas tus operaciones, sigue leyendo.

¿Cómo medir la productividad y su impacto en los resultados financieros? 

Todo el mundo está de acuerdo en que la tecnología puede mejorar la productividad de las plantas, pero también es importante invertir en los trabajadores. Para comprender mejor cómo se complementan estas dos realidades, repasemos cómo se mide la productividad. 

Algunos sectores se basan en indicadores específicos. Por ejemplo, los fabricantes de bienes de consumo envasados (CPG) se fijan en la Eficacia Global de los Equipos (OEE); las empresas del sector del petróleo y el gas se basan en gran medida en un indicador conocido como «tiempo no productivo» (NPT). Por regla general, lo fundamental sigue siendo la relación entre insumos y resultados, calculándose los insumos en términos de horas-persona en relación con la mano de obra, horas-equipo en relación con la inversión de capital y medidas de calidad en relación con los materiales.

Pero el panorama ha cambiado, y sigue cambiando, a medida que los sectores y las empresas se enfrentan a una incertidumbre constante en múltiples frentes.

Al igual que en muchos juegos, el tiempo es un factor clave. En el sector manufacturero, la rapidez de comercialización puede suponer el éxito o el fracaso de una empresa. La fabricación «justo a tiempo» (JIT) hace referencia a los procesos y metodologías de flujo de trabajo que se utilizan para reducir los tiempos de flujo dentro de una operación de fabricación. Las soluciones tecnológicas optimizan estos flujos, lo que contribuye a impulsar la productividad. La medición de la productividad se centra en las capacidades generales, pero en realidad tiene que ver con la eficiencia con la que los empleados de una empresa son capaces de realizar sus tareas, es decir, la rapidez con la que los trabajadores de una planta pueden transformar unas existencias de materias primas en una producción final de bienes y servicios. La eficiencia se convierte en una función del tiempo; se trata de hacer más con menos.

Sin embargo, hay algo que no ha cambiado en la fabricación industrial: lo que está en juego. La economía global actual, altamente competitiva, ha traído consigo más oportunidades, más formas de trabajar y más competencia que nunca. A medida que los avances tecnológicos siguen transformando el sector industrial, los costes de oportunidad son, de repente, más elevados que nunca. La moral de los trabajadores cobra cada vez más importancia.

Y lo que es más importante, el impacto de la pérdida de productividad en los resultados financieros nunca ha sido tan grande. 

Automatización de la planta de producción y productividad laboral

No se puede hablar de automatización industrial sin mencionar la inevitable «invasión» de los robots. Y, sin embargo, si eres un veterano del sector manufacturero, sabes que no hay nada de inevitable en ello, que esos temores son muy exagerados y motivo de preocupación innecesaria. La automatización total de las fábricas no es inminente —y punto—, sobre todo teniendo en cuenta que los estudios demuestran que los seres humanos siguen realizando el 72 % del trabajo de primera línea. 

Resulta que los seres humanos no somos un simple engranaje más del sistema, gracias a nuestras útiles capacidades cognitivas, que realmente no se pueden replicar (lo siento, Watson).

La automatización funciona mejor cuando se diseña para potenciar las capacidades de las personas. La automatización centrada en las personas elimina las tareas tediosas o peligrosas que antes realizaban los seres humanos; los robots y los cobots son una opción muy bien acogida, sobre todo para tareas muy repetitivas. Forman parte de la solución. 

Sin embargo, la mayoría de los líderes del sector coinciden en que la solución integral pasa por invertir en personas y máquinas, o en tecnologías que beneficien a ambas.

Poner en manos de los trabajadores de primera línea del sector industrial de hoy en día herramientas digitales modernas y fáciles de usar, asegurándose de que puedan conectarse de forma fácil y rápida con las personas, la información, los sistemas y las máquinas para realizar su trabajo de la forma más eficiente, segura y productiva posible: ese es el camino a seguir para un número cada vez mayor de líderes industriales y sus operaciones de fabricación. 

Dicho de otro modo: la automatización total por sí sola no eliminará los obstáculos a la productividad, no permitirá desplegar el talento de forma estratégica ni animará tanto a los trabajadores de primera línea como a los de administración a rendir al máximo nivel. Los robots por sí solos no proporcionarán a los trabajadores un acceso más rápido a la información ni formas más sencillas y eficientes de utilizar los datos y los análisis para mejorar el rendimiento general. Los principales factores que influyen en la productividad (y en los beneficios) siguen siendo los trabajadores humanos. Las empresas que dotan a sus trabajadores de herramientas digitales que fomentan una mentalidad más orientada a la productividad tienen una clara ventaja. 

Aumenta la productividad de tus trabajadores de primera línea

Dada la afinidad tan real que existe entre los trabajadores de primera línea y la tecnología, resulta más que sorprendente descubrir que sean tan pocas las empresas tecnológicas comprometidas a aprovecharla. Se han introducido numerosas herramientas y tecnologías que mejoran la productividad, pero suelen estar diseñadas para personas que trabajan sentadas detrás de un escritorio. El problema es que el 80 % de la población activa mundial no trabaja sentada detrás de un escritorio. Eso supone aproximadamente 2.700 millones de empleados.

Dado que apenas el 1 % del total de la inversión en software se destina a satisfacer las necesidades de los trabajadores sin puesto fijo, se puede afirmar sin temor a equivocarse que se ha dejado pasar una oportunidad. Al fin y al cabo, los trabajadores de fábrica también necesitan plataformas informáticas potentes, interfaces de usuario intuitivas y tecnología móvil. Los directores de planta con visión de futuro comprenden que dotar a su plantilla de herramientas digitales modernas es fundamental para mejorar la productividad. Con la Generación Z incorporándose al mercado laboral en mayor número cada año, y a medida que los millennials asumen puestos directivos, también se dan cuenta de que no tienen otra opción. 

Connected Worker® de Parsable es la solución.

La tecnología de fabricación y las soluciones conectadas pueden ayudar a aumentar la productividad

El atractivo del trabajo conectado radica en el hecho de que los trabajadores de primera línea y las máquinas de fábrica cumplen funciones diferentes en el proceso de fabricación. Mientras que las máquinas aportan previsibilidad y uniformidad a los procesos de producción, los seres humanos aportan habilidades fundamentales de toma de decisiones adaptativa y de pensamiento crítico. Si se aplica correctamente, la tecnología contribuye a ambos aspectos: mejora el rendimiento de los trabajadores y la eficiencia de las máquinas. Este solapamiento es la esencia del trabajo conectado. 

El carácter altamente digitalizado de «Connected Worker» de Parsable reinventa, en esencia, la forma en que se lleva a cabo el trabajo en fábrica, lo que permite a los empleados superar la comunicación aislada y las conjeturas para pasar a predecir resultados y responder a las situaciones en tiempo real, basándose en datos. Las máquinas se benefician de la mayor transparencia. Los trabajadores se ven potenciados por el proceso colaborativo.

Todo el mundo se convierte en un agente del cambio y en un impulsor de la productividad.

Piensa en ello como un enfoque de la fabricación centrado en las personas. El trabajo conectado marca la diferencia entre una planta que cuenta con procedimientos de trabajo digitales e interactivos y analiza los datos recopilados de esos procesos para mejorar continuamente el trabajo, y una planta de producción que depende de walkie-talkies, carpetas repletas de procedimientos en papel obsoletos y conocimientos implícitos.

Eso es más que una diferencia. Es lo que marca la diferencia. 

Y es de lo que hablan los líderes del sector

Las instrucciones de trabajo digitales pueden ayudar a aumentar la productividad en tu planta de producción 

La transformación digital de la forma en que los equipos industriales llevan a cabo su trabajo tiene implicaciones fundamentales. Permite a los responsables de fábrica sacar el máximo partido a su personal y a sus máquinas. Puede afectar a todo, desde el mantenimiento preventivo hasta los cambios de turno, pasando por el diseño para el montaje y desmontaje (DfAD). 

En un entorno potenciado por la tecnología digital, los trabajadores pueden conectarse con las personas, la información, los sistemas y las máquinas para llevar a cabo los procedimientos de trabajo con mayor precisión y eficiencia. 

A continuación se exponen tres razones por las que la tecnología centrada en las personas y en la conexión entre los trabajadores debería estar presente en todas las plantas de producción.

1) Coherencia 

La tecnología para trabajadores conectados mejora la uniformidad de la productividad y la calidad mediante la digitalización de los procedimientos operativos estándar (SOP) o las instrucciones de trabajo en todos los equipos y centros. Con los SOP digitales, las tareas son más fáciles de implementar y se realiza un seguimiento de la uniformidad y el cumplimiento. 

Pensemos en el cambio de turno, ese ritual de traspaso entre trabajadores cuya eficiencia puede determinar el éxito o el fracaso de la productividad de una planta. Aprovechar la tecnología de trabajadores conectados ayuda a garantizar que los cambios de turno y los traspasos se produzcan sin contratiempos, asegurando que la información crítica no se pierda ni se malinterprete durante el intercambio. 

En el mundo actual de la fabricación, tan competitivo y en constante evolución, los trabajadores de primera línea necesitan tener acceso a procedimientos actualizados. Prescindir del papel garantiza que todos estén en sintonía. Es más que un simple extra: es la clave para la coherencia, es esencial para la expansión y fundamental para la mejora continua. 

2) Transparencia

Otra ventaja clave de la tecnología para trabajadores conectados es que ofrece a los directores de operaciones y a los jefes de planta una mayor visibilidad sobre su plantilla. Esto es así incluso si parte de esa plantilla trabaja a distancia o está formada por trabajadores repartidos por distintos lugares que quizá no siempre tengan un acceso fácil y rápido a los conocimientos especializados. 

Una mayor visibilidad permite tanto a los jefes y directores de planta como a los trabajadores de la planta de producción y de las oficinas administrativas reaccionar y adaptarse a cambios inesperados. Cambiar de estrategia resulta mucho más fácil cuando tu equipo puede identificar con gran rapidez, por ejemplo, cómo el cambio a una línea de producción diferente repercutirá en toda tu operación, y puede asegurarse de que tus trabajadores tengan a su alcance instrucciones de trabajo digitales actualizadas.

Por último, pero no por ello menos importante, una mayor visibilidad contribuye al empoderamiento de los trabajadores. Desde la planta de producción hasta la oficina administrativa, pasando por todas las funciones intermedias, todos se convierten en agentes del cambio. Ya se trate de una modificación para implantar una nueva medida de seguridad o de reaccionar ante un cambio repentino en la demanda de un producto, todos afrontan el mismo reto, de la misma manera y en tiempo real.

Y nunca se sabe quién podría aportar la solución.

3) Colaboración

Todo director de planta con experiencia lo sabe: cuando los trabajadores colaboran, las fábricas salen ganando. 

Con Connected Worker de Parsable, la colaboración es más fácil que nunca. Ya sea para guiar a un equipo de trabajadores en una tarea concreta o para compartir información entre turnos, equipos o departamentos, ofrece a tus trabajadores las herramientas que necesitan para simplificar la comunicación, optimizar el flujo de trabajo y ser más productivos juntos. 

La facilidad de uso de esta tecnología dejará boquiabierta a tu fábrica (en el buen sentido). La interfaz es intuitiva y polifacética. Un trabajador que registre una lectura del equipo que indique una situación de peligro puede notificarlo a los miembros del equipo pertinentes, capturar fotos o vídeos para contextualizar la situación y recibir orientación inmediata. La solución está al alcance de su mano.

Cuando la colaboración es instantánea, los problemas se pueden resolver más rápido que nunca. 

Los datos, clave para la productividad en la industria manufacturera y la mejora continua

La filosofía del Dr. W. Edwards Deming sobre la mejora continua de la calidad es otro aspecto del mundo de la fabricación que no ha cambiado mucho a lo largo de los años. Simplemente se ha vuelto más fundamental.

Si las fábricas no encuentran nuevas formas de impulsar la eficiencia y de convertir las existencias de materias primas en productos acabados y servicios con mayor agilidad que nunca, es solo cuestión de tiempo que se queden atrás. 

La clave reside en una sostenibilidad basada en datos y en tiempo real, y un entorno de trabajo conectado vuelve a dar resultados, al proporcionar análisis que miden la ejecución y el rendimiento. La tecnología centrada en los trabajadores recopila datos sobre su actividad, lo que permite identificar los obstáculos en los procesos operativos y obtener información útil para mejorar el rendimiento y la seguridad. Incorporar esa información en tiempo real al trabajo es precisamente la esencia del famoso proceso de mejora de la calidad de Deming. 

Personas y máquinas en las operaciones industriales

El Dr. Deming tenía razón. Las fábricas del futuro seguirán buscando nuevas formas de mejorar la eficiencia que les permitan maximizar la productividad. Su supervivencia depende de ello.

Elon Musk también tenía razón. «La automatización excesiva en Tesla fue un error», afirmó tras un intento fallido de entregar los Model 3 de la empresa utilizando una línea de producción altamente automatizada. «Se subestima a las personas». 

Nosotros iríamos un paso más allá y diríamos: los seres humanos son indispensables. El concepto de «luces apagadas» puede significar que una fábrica puede funcionar sin intervención humana. Pero eso no significa que vaya a ser más eficiente ni más productiva. La mayor oportunidad para impulsar la productividad sigue residiendo en tu personal. Connected Worker de Parsable ofrece la posibilidad de aprovechar el potencial humano y revelar datos ocultos sobre la actividad de las personas que permiten a los trabajadores realizar mejor su trabajo. Proporciona la información que las empresas necesitan para empezar a identificar patrones que mejoren los procesos y la productividad.

Embárcate en tu viaje digital 

¿Hemos hablado ya de la rapidez? El tiempo no se puede comprar, pero tampoco se puede ignorar. Todas las iniciativas de la Industria 4.0 pretenden hacer que la planta de producción sea «más inteligente». El problema con la mayoría de estas iniciativas es el tiempo que lleva implementarlas (a menudo, muchos años). Roma no se construyó en un día. Las expectativas respecto a la transformación digital del mundo de la fabricación deberían ser igualmente moderadas. Se trata de un proceso que puede parecer más bien un goteo.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que, en términos comparativos, un entorno de trabajadores conectados y plenamente operativo puede implantarse más rápido de lo que crees. Esto se debe en gran medida a que la infraestructura necesaria —trabajadores, máquinas— ya está disponible. «La digitalización» permite a tus trabajadores impulsar mejoras en la productividad directamente en su trabajo —sin esperas, sin quedarse atrás—, exactamente lo que aspira a lograr la Cuarta Revolución Industrial. 

¿A qué esperas? Empieza ya.